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¿Te cuidas …?

 El arte del cuidarse desde la terapia Gestalt

¡Cuídate!

En ocasiones cuando digo esta palabra al cliente en terapia, me pregunta: ¿Y cómo lo hago?, ¿cómo se hace?

Frecuentemente, usamos la expresión “cuídate”. Por ello, me parece interesante hablar acerca del cuidar y el cuidarse.

Vivimos en una sociedad donde se prioriza el hacer, el quedar bien y la desconexión de las propias necesidades. Y aprender a cuidarnos en la máxima expresión es un trabajo propio que en ocasiones nos debemos.

La respuesta me incita a escribir detenidamente sobre ello. Los cuidados son imprescindibles para encontrar el equilibrio y la transformación.  Aprender a cuidarse para algunas personas es un trabajo de vida.

Desde la terapia Gestalt hablamos del autocuidado como un camino hacia la paz interna y la coherencia.

Un camino donde, en muchas ocasiones, nos encontramos con espinas que duelen y nos recuerdan la dificultad de este mismo acto. Comenzando por, tal vez, la falta de referentes en nuestras familias de origen que han logrado conseguir un cuidado propio holístico, del que más tarde hablaremos, y acabando con el reto que esto nos supone por el simple hecho de ser seres tan complejos con tan diversas necesidades y ciclos.

Un cuidado holístico y completo es atender a las necesidades de las distintas esferas y niveles de los que formamos parte.

Existe la esfera emocional, la mental, la física y la espiritual.

A veces existen desequilibrios en el autocuidado, de forma que cuidamos mucho alguna de las esferas y descuidamos otras. Para la terapia Gestalt, siendo una terapia humanista y holística, es importante trabajar sobre todos los niveles del ser humano.

Algunas herramientas concretas para llevar a cabo el difícil y, a la vez, bonito trabajo interno de aprender a tratarnos con ternura, son:

– Trabajar con los límites, es decir, aprender a decir NO, expresar lo no dicho, lo que duele, lo que no nos gusta…a veces decir un no, hasta aquí, así no, no todo vale, es una forma de cuidarse también. Sostener el límite aunque al otro no le guste, o signifique quedar mal. Sostener algo que me duele, para que me quieran es uno de los actos más frecuentes que vemos en terapia.

– Trabajar nuestra autoexigencia y exigencia hacia el mundo. La autoexigencia en una polaridad extrema es una forma de maltratarnos que nos aleja del cuidado.

– En ocasiones, es bueno cuidarse dejando de justificarse. Si estás ante alguien que tiene otra realidad, dejar caer la lucha y no querer mantener la razón es una forma de cuidarse. Recuerda que la pelea vincula y el amor libera.

– Trabajar con la soledad y aprender a disfrutar de ella sin tener que buscar afuera la satisfacción de las propias necesidades. ¿Si yo no puedo estar conmigo y disfrutarme, quien va a poder disfrutar de mí?

– Conectarte con tu intuición. Maestra que puede guiarte en el arte del “cuidarte”. ¡Si tu voz interna te guía, hazte caso! Cree en ti.

– Trabajar la propia responsabilidad de los propios conflictos. Responsabilízate de tus actos y de tus palabras. Deja de culpar de lo que te pasa a tus padres, al tiempo o a la sociedad. Cuidarse también pasa por dejar de mirar al otro y girar los ojos hacia dentro. Si tu no cambias, nada cambia.

– Trabajar con la energía del agradecimiento y la aceptación.

– Cuida y responsabilízate de tu economía, no la derives a otra persona, hazte responsable de la energía del dinero. En esta vida estamos ante lo material también, como tratamos nuestra economía habla mucho de cómo nos tratamos.

– Cuida tu espacio frente a las redes sociales, WhatsApp, etc. La tecnología ha llegado para quedarse; aprender a gestionarnos frente a la respuesta inmediata es un acto de respeto y de autocuidado del espacio propio, así como del familiar.

Estos son algunos ejemplos de niveles profundos del autocuidado. Con la terapia Gestalt acompañamos procesos de forma individual y colectiva para la consecución de los mismos y un mayor bienestar interno.

La terapia Gestalt nos abre una mirada profunda a lo que significa quererse, cuidarse y respetarse, paso a paso vamos entrando, aceptando que la salida de la sanación es hacia dentro.

Respetarse y cuidarse es un viaje hacia nuestro interior, para luego, desde dentro, poder entregar y devolver a los demás más presencia, más autenticidad propia, más fuerza, más conexión y más contacto. Sabemos que la distancia entre el otro y yo  es la misma que entre yo y yo misma. Cuanto más cerca esté de mi, más podré estar en intimidad con terceros.

Conócete, ámate, come sano, descansa, quédate en silencio, aprende siempre, mastúrbate, respétate. En definitiva, vívete, trasciende el dolor y sé mejor persona cada día.

Lo único que me voy a llevar de aquí es todo lo aprendido por mi Alma, además del amor entregado y recibido.

 

Seguimos…

 

Núria Remus

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