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La Gestalt a nuestro lado en tiempo de Coronavirus

La Gestalt se basa en lo obvio y lo obvio es que estamos atravesando un momento de vida donde las emociones se unen una detrás de otra sin descanso, donde las incertezas nos generan una montaña rusa interior de cambios bruscos que se suceden en un mismo día. Y sinceramente nadie sabe dónde vamos.

Quizás eres una de las personas que siguen creyendo que saldremos de esto y todo seguirá igual. Yo me atrevo a asegurarte que NO va a ser así.

Somos la suma de todas nuestras experiencias, y es con ello que construimos nuestro Aquí y Ahora. Este presente que nos toca vivir no deja indiferente a nadie. Está generando grandes cambios a muchos niveles. Confronta nuestra forma de vivir nuestra salud, nuestros fallecidos, nuestras relaciones, dejando al descubierto una crisis económica y de valores a escala global. También nos encara con la muerte y eso hace tambalear nuestra ‘normalidad’, nuestra rutina y nuestra idea egóica de ser seres indestructibles.

A la vez hay otra realidad, una gran mayoría de la sociedad se está encontrando con su sombra, con su parte del carácter más temida, con sus miedos de frente. Estábamos acostumbrados a llenar nuestra vida para desensibilizarnos de mil formas diferentes, y hoy la realidad nos obliga a parar. Este momento que sigue avanzando nos trae el miedo, las muertes cercanas a nosotros, la incerteza de no poder seguir económicamente, las familias separadas, personas viviendo en soledad, la sobreinformación de todo tipo…lo obvio es que no es un mal sueño, lo estamos viviendo.

Sabemos que la Gestalt es también polaridad, Luz y Sombra todo unido, hay que seguir trabajando con cada uno de nosotros y a la vez despertar al dolor, las muertes, la crisis económica y con esa realidad seguir caminando.

Están también las parejas cuya relación se sostenía gracias a la presencia de muchos terceros: trabajo, amantes, gimnasio, padres, suegros, amistades, idas y venidas, etc.; y ahora se ven desnudas uno frente al otro durante días, semanas, meses quizás. No pueden ocultar más ese gran abismo que hay entre los dos, y así los días transcurren a base de ignorancia, o de gritos y peleas que delatan cuánto dolor existe en ellos y entre ellos, es importante la comunicación, cuanto más sincera mejor en este momento, poder contarle al otro tus miedos, inquietudes, emociones, tu enfado, la comunicación es esencial en este momento.

Otro asunto importante a destacar es cómo comunicamos a los niños lo sucedido. ¿Cómo explicarles esta alarma social que desborda al país?. Ayudarles a manifestar sus emociones: la rabia y frustración que pueden estar sintiendo por el cambio abrupto en sus rutinas y libertades; la tristeza de separarse de sus amigos o de no poder ver a sus abuelos; el miedo que padecen al observar a sus adultos también en shock,… De no expresarlo, pueden quedar asustados y llegar —sin alcanzar siquiera a saber qué les pasa— a esconderse tras las pantallas o en un alud de deberes que los mantienen en un estado de nervios para terminar las tareas diarias y aliviar su desconcierto. Tanto ellos como su salud emocional necesitan mucho de nosotros en este momento.

Nuestros abuelos, nuestros muertos, nuestros seres queridos sin despedir, el dolor y el duelo en el que nos sumimos todos, hay mucha tristeza despertándose.

Necesitamos atravesar este túnel, y lo conseguiremos. Y hay que preparase para ello. Estamos ante un cambio de paradigma, y los dormidos se están despertando. Las consciencias se están abriendo. También los corazones. Nos quitan el bien más preciado de nuestra terapia Gestalt: el contacto, el estar en presencia delante del otro, la mirada en los ojos, las emociones a flor de piel, el recogimiento del grupo… Estamos en proceso de ir para adentro.

La incertidumbre que estamos viviendo requiere grandes dosis de flexibilidad, amor y humanidad para poder generar los cambios en la forma de vivir y de relacionarnos. Así que vamos a estrujar los recursos y herramientas que nos entrega la Terapia Gestalt para transitar este momento con la mayor entereza y calma posibles.

La Gestalt es ‘AQUÍ Y AHORA’. Estar presente aquí y ahora es una de las bases más importantes de la terapia Gestalt. Es en este presente en que tenemos la labor de detenernos y desarrollar la paciencia (por ejemplo).

Está bien no hacer nada y tomar silencio; la meditación es una buena aliada para rebajar los pensamientos y calmarnos. Si no te has iniciado en esta práctica, siempre puedes ayudarte de meditaciones guiadas. También puedes leer un libro; leer activa muchas partes de nuestro cerebro, nos transporta a otras realidades y nos permite pasar mejor el tiempo.

Y por encima de todo, aquí y ahora, somos seres relacionales que necesitamos de conversaciones con nuestros amigos y seres queridos. Por supuesto deberíamos cuidar la calidad de nuestras relaciones y evitar hablar únicamente de lo que preocupa mundialmente. Es un buen momento para desarrollar la empatía y el respeto, escucharnos a nosotros mismos y al otro y poder expresarnos con autenticidad y cuidado mutuo. Una oportunidad para profundizar en el encuentro con las personas de nuestro alrededor, y entender, sin juzgar, el sufrimiento ajeno, que es tan hermano del nuestro.

Si tu trabajo está entrando en crisis, te animo a que sostengas la incomodidad sin agobiarte, promoviendo formas diferentes de hacer que te permitan actualizarte a la nueva situación. Todo está cambiando y es sano poder fluir y permitir este movimiento nuevo que nos llega, ir abriéndote a nuevas formas de continuar con tu misión. No te resistas, todo cambia, fluye con el nuevo resurgir.

También, aquí y ahora, tenemos miedo a ser contagiados, a morir, nadie lo pone en duda ya. A todos en menor o mayor medida se nos presenta el miedo de frente. No le des la espalda, acepta que una parte de ti tiene miedo a la enfermedad, o la soledad, o… Si aceptamos, respiramos y damos lugar a estas partes nuestras, serán más fáciles de transitar y el viaje, además de más íntegro y nutritivo, será más llevadero.

Estamos a las puertas de cruzar una de las peores crisis de nuestra generación: crisis sanitaria, económica… y de consciencia, ya que se nos confronta duro nuestros valores personales y la enfermedad neurótica del colectivo que somos.

La RESPONSABILIDAD es otro factor esencial. Sí, estamos ante la frustración y la tristeza de no poder hacer lo que quisiéramos, o impedidos de seguir con nuestra rutina y cotidianidad. Ser responsables en estas circunstancias y conscientes de las limitaciones actuales nos ayuda en la tarea de aprender a gestionar lo incómodo. En estos tiempos se nos despiertan emociones contradictorias, sentimos solidaridad hacia el resto, sí, y al mismo tiempo entramos en ansiedad con la comida, o con las redes sociales, u otras conductas adictivas  (formas todas de rechazar el propio malestar). Siguiendo esa vía podemos llegar a aumentar nuestro propio aislamiento, empeorando así nuestra vibración y situación.

Entonces toca adoptar responsabilidad individual y colectiva, arrancar de la parálisis y unirnos. Avanzar con buena salud emocional y corporal depende de uno.

Nuestro futuro más inmediato también depende de cómo gestionamos hoy esta prueba que nos está tocando vivir. Trabajarnos para estar en óptimas condiciones emocionales y físicas, cuidar lo que comemos, lo que leemos u oímos para seguir a un nivel vibracional alto.

Por lo tanto, aquí y ahora, cada uno es responsable de cómo pasa su día, evitando el exceso de información o de noticias, ser responsables de lo que compartimos con los otros, las murmuraciones o el infundir o difundir miedo. Seamos cuidadosos con nuestros actos y palabras. Es también una responsabilidad personal la salud psicológica y emocional de la sociedad.

Nos toca cuidarnos a nivel físico, psíquico, emocional y espiritual, para seguir manteniendo un óptimo sistema inmune.

Y TOMAR CONSCIENCIA, despertar, darse cuenta o estar en contacto con emociones que habíamos ignorado o abandonado. Saber escucharse y reconocer aquello que se mueve dentro de uno, también nos garantiza mayor salud.

Darse cuenta de cómo está el cuerpo, si existen tensiones corporales, de la respiración y las sensaciones, ¿Estás contigo y para ti? Obsérvate, date cuenta de ti mismo. Conócete, cuánto más sepas de ti más dominio y calma tendrás ante la situación y mayor capacidad de una gestión satisfactoria de la misma.

No te olvides de revisar qué fantasía tienes, aquello que ocurre en tu mente, lo que piensas. ¿Dónde se dirigen tus pensamientos? ¿Qué imaginas? ¿Piensas que te separas, que mueres, que regresa tu expareja, que te quedas sin casa…? Escúchate, obsérvate y no facilites que tu mente acelerada quede atrapada en el bucle negativo. Insisto: medita, escucha música, baila, suelta tu cuerpo, lee bonito, ten conversaciones de paz, arrópate con aquello/s que amas.

El trabajo de darse cuenta implica ser consciente y poner energía en el cambio. Darse cuenta de lo que uno piensa, eso también es salud.

Crea un estado de protección de amor alrededor. La potencia del coronavirus afecta al sistema inmunológico, más si hay patologías concretas previas, pero el cuidado que tengas hacia ti mismo, tu estado mental y emocional ayudarán a combatirlo.

Esta es una oportunidad para el máximo autocuidado y, al mismo tiempo, para ayudarnos unos a otros. Para despertar lo humano, abrir los corazones, y unirnos en ellos. Juntos, esto pasará. No me falta confianza, ni Fe; sé que estando unidos encontramos la solución.

Núria Remus

 

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