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Confi(n)arnos para volver a casa

Ahora que llevamos unos días de confinamiento y que todos estamos transitando por diferentes emociones y sentimientos desde el área de atención a las familias y niños y adolescentes de Espaipertu hemos creído oportuno haceros llegar algunas reflexiones y nuestro compromiso y voluntad de estar a vuestro lado con nuestra presencia, con lo que sabemos y somos, acompañándolos y viviendo también este tiempo de confinamiento.

Para empezar os queremos compartir que nos entró la curiosidad y consultamos el diccionario de la RAE ( Real Academia de la Lengua) qué quiere decir esto de confinamiento. Confinar significa r​ecluir algo o a alguien dentro de unos lìmites.​Ciertamente estamos experimentando los límites, de manera dolorosa y de golpe. Una situación inédita para el mundo occidental actual, no tanto para la humanidad, que en muchos momentos ha sufrido situaciones extremadamente dolorosas y sobrecogedoras. Nuestro pequeño mundo no ha podido pararse hasta que ha llegado un virus microscópico que ha conseguido lo que parecía imposible, hacernos parar. Estamos recluidos dentro de las casas e inevitablemente la situación nos conduce a estar más en contacto con nosotros mismos. Ahora, como nunca antes, tenemos tiempo, tiempo para estar con nuestros hijos, con nosotros mismos, en familia. Ahora es también más difícil escaparse de uno.

Las familias y las personas tenemos la oportunidad de convivir intensamente y de sentirnos. Estar en casa tantos días, en familia, no es fácil. A veces los niños empiezan a necesitar espacio y aire libre. El cuerpo nos pide movimiento, la energía retenida empieza a salir, necesitan espacio(s), actividades nuevas,… Las rutinas nos ayudan y a la vez también nos pueden agobiar. Los adultos también necesitan espacio y nos podemos sentir desbordados por todo lo que tenemos que hacer. Puede aparecer angustia, ansiedad, nos pesan las incertidumbres, preocupaciones, por el trabajo, por la salud,… Teletrabajar con niños/as en casa sin ayuda puede ser agotador. Pero de alguna manera, sí o sí tenemos que encontrar la forma de sostener a la familia, a nuestros niños y a nosotros mismos.

Los niños/as

Estos días hablando con muchas familias observamos también que los niñ@s nos están dando una gran lección. Sorprendentemente parece que han entendido con claridad la situación y se están adaptando (mejor que nosotros) a ella. Por fin tienen tiempo para jugar, más libertad sin un horario cargado de actividades de toda clase y lo más importante, más tiempo para estar con sus padres. En general, da la impresión de que disfrutan de la parte positiva que comporta esta situación. Una vez más los niñ@s nos ponen delante lo que es esencial.

Los niñ@s necesitan que los acompañemos con amor y límites. Los adultos somos sus referentes y modelos. Nos miramos y a menudo aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Por tanto, la manera con la cual nosotros respondamos a esta situación puede ser un regalo que les ayude a ser más resilientes en estos tiempos de incertidumbres. En este sentido, hay que hablar de lo que está pasando, del coronavirus, de la nuestra situación particular familiar, de nuestros familiares si están enfermos. Y responder con claridad y de forma concisa. Os sugerimos que seáis sumamente cuidadosos con las informaciones que ven y escuchan para adecuarlas a su capacidad de entender y sostener. Abrir estos espacios de comunicación les ayudará a comprender y tener más capacidad de adaptación y de autorregulación en la situación actual.
Son tiempos difíciles. Algunas familias tendremos que encajar pérdidas y a veces muertes de personas queridas. El acompañamiento a los niñ@s en estas circunstancias especiales es fundamental para facilitar la elaboración del duelo. Próximamente hablaremos más en profundidad de este tema.

Tiempo de confinamiento y libertad

Estos días, por muchos sitios nos llegan muchas recomendaciones para afrontar la situación. Un tsunami de información, de datos… Los adultos nos hemos visto inmersos en una situación cambiante y con incertidumbre, que se alargará en el tiempo y que no hará emerger diferentes emociones y necesidades.

Como padres y madres, sabemos que los niñ@s (y nosotros) necesitamos más que nunca mantener (y si aun no lo hemos podido hacer) crear hábitos y rutinas que estructuren y ayuden a ordenar el tiempo y los espacios.

La situación actual nos invita a mirar hacia dentro y a los nuestros. Quizás también emerjan de manera evidente aquellos temas que hasta ahora quedaban camufladas, difuminadas y no podíamos/queríamos ver o atender en nuestro dia a dia. Dándonos cuenta también que las personas de nuestra alrededor quizás están pasando por situaciones muy difíciles y dolorosas. O quizás nosotros mismos nos vemos inmersos en situaciones emocionales que nos sacuden bruscamente y nos lleva a vivir situaciones estresante y complejas a nivel emocional (ansiedad, miedo, dolor, rabia, tristeza, frustración..) Pueden emerger fácilmente conflictos y fricciones en la convivencia familiar y síntomas corporales que expresan lo que estamos viviendo. En nuestro entorno hay personas y familias en situación de especial vulnerabilidad y también constatamos qué espontáneamente están surgiendo iniciativas de soporte mutuo.

Cómo podemos cuidarnos en la incerteza de estos días??

Hemos pensado ir ofreciendo de manera periódica algunos pequeños artículos que vayan desgranando el acompañamiento a nuestra familia y a nosotros mismos en estos tiempos de profundos cambios.

Dada la situación que en muchos aspectos escapa de nuestro control, pensamos que nos puede ayudar a centrar nuestra atención en el que sí podemos hacer. Creemos que la actitud con la cual afrontamos la situación es importante. En este sentido, en confinamiento nos puede ofrecer una oportunidad única para pararnos, mirar y atender aquello que tenemos pendiente y para aprender. Nos ofrece un tiempo para cuidar(nos) y para sanar nuestras relaciones, comenzando por la relación con nosotros mismos.

Tiempo para cultivar la presencia con nuestros niñ@s y adolescentes, para estar por sus cosas, para compartir y vincularnos. Tiempo para estar por ellos y con ellos, en aquello que están, sienten, necesitan y quieran hacer. Tiempo de atención y calidad. Tiempo para jugar, para crear, para aprender juntos cosas nuevas, conversar, cocinar, bailar, cantar, crear música escribir e inventar. Tiempo para experimentar nuevas sensaciones, mirar películas, leer cuentos juntos, hacer cabañas, construir. Tiempo para reír, tocar, besar, abrazar, para hacer cosquillas, juegos corporales, mover el cuerpo, relajarnos y para enseñar a tener momentos de tranquilidad y individualidad.

Estos días parece que estemos en un momento paradojal donde los límites ineludibles también nos puede ayudar a descubrir y experimentar una libertad interior que no sabíamos que estaba, la libertad personal de que actitud tomo frente lo que estoy viviendo.
La libertad de conectar con uno mismo, con el propio cuerpo, con lo que necesito realmente, a satisfacer mi necesidad, a expresarla y a escuchar mejor lo que le pasa al otro. La libertad de sentir lo que siento y no taparlo más. La libertad interna de abandonar lo que es más superfluo, etc.. Parece que cuando todo se para, podemos aprender a mirarnos con otros ojos.

Los niñ@s y los adolescentes son unos grandes maestros del aquí y ahora. Observemos y aprendamos juntos con ellos en estos tiempos de incertidumbre y deseemos que nos cambien profundamente.

La escucha

Si nos dejamos sentir esta crisis del sistema, nos damos permiso para parar y tomar consciencia de lo que estamos viviendo, podemos darnos cuenta que el covid-19 nos trae un mensaje de alerta muy claro. Un tipo de catalizador que nos deja ver blanco sobre negro al respeto de lo que estamos construyendo como sociedad y de paso, nos invita a mirar nuestro propio sistema, nuestra familia, a nosotros mismos. La propuesta que nos hace el trabajo de la Gestalt, está centrado en darnos cuenta de que sentimos y estar en contacto con nosotros, en el aquí y ahora con lo que experimentamos en cada momento, darnos cuenta de que nos pasa internamente y a la vez, externamente.

En este estar en casa, viendo la vida que pasa fuera desde las pantallas, los balcones, el rato de salir a comprar, sin poder acercarnos, tocarnos, abrazarnos, nos podemos desensibilizar, en no escuchar lo que sentimos, lo que expresa nuestro cuerpo, lo que nos pasa en casa,con nuestros sentimientos. Volver a nuestra casa interna, donde sentirnos seguros y confiados, puede ser un buen sitio par aestar con nosotros y volver a relacionarnos con los que queremos, para mirar con los ojos del alma lo que está pasando más allá de nuestras puertas. Una buena manera puede ser, meditar, hacer una relajación, una visualización, respirar de forma consciente, hasta aburrirnos, entre todas las actividades del día a día y así abrir nuestro corazón para poder expresar lo que estamos sintiendo. Ningún sentimiento es malo, ninguna sensación es errónea, ninguna emoción ha de ser negada, ya que nos aporta una información muy valiosa, si estamos en actitud de escucha y en contacto con nosotros.
Cada día escuchamos noticias en los medios de comunicación o en las redes sociales que nos muestran una parte de la realidad, de lo que está pasando fuera y nos abre a cada momento nuevos interrogantes donde nos preguntamos si las cosas volverán a ser como antes, si nosotros volveremos a ser los mismos. Podemos convertir esta incerteza en oportunidad, para revisar lo que ya no queremos de nuestras vidas, ni en la vida de nadie , abandonar las estructura y defensas que nos eviten estar en contacto con nosotros mismos y con los otros, aquellas que en algún momento nos ayudaron a sobrevivir y que a día de hoy claudican delante un virus invisible que nos interpela sin contemplaciones a ser humildes delante la fuerza de la naturaleza, la que nos ha dado la vida.

Esperemos que este tiempo para pararnos, de escucha interna nos de la fuerza para salir a respirar un mundo nuevo con lo mejor de nosotros, dando valor a lo que somos y nos ayude a encontrar el camino de volver a casa.

Un cálido abrazo.

Equipo infancia y adolescencia Espaipertu

Laura Durán, Maribel Bodego y Jesús Galán

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