Las emociones



Al sentir una emoción que nos disgusta, como miedo o enfado, queremos controlarla para que desaparezca. Pero así sólo se intensifica. El mejor camino es ayudarla a madurar.
La melancolía, la ira, la ansiedad o el miedo son manifestaciones de nuestra mochila personal y de las circunstancias que nos rodean. Bien utilizadas, pueden impulsar nuestro crecimiento personal.
El hallazgo de los últimos años, es que las emociones contribuyen a nuestra inteligencia y nos empujan a resolver conflictos y avanzar.
En la escuela se valoraba mucho todo el conocimiento intelectual, nuestra cultura se basa en la razón y devalúa el conocimiento que proviene de las emociones, el gran desafío en el que nos encontramos en la actualidad es aprender a reconocer, gestionar y manejar nuestras emociones, desarrollar habilidades para comprenderlas y usarlas a nuestro favor.
Se puede empezar por reconocer cada emoción que vivamos, ponerle nombre, describirla y reconocer en que parte del cuerpo la sentimos. Para luego indagar sobre la causa que la ha provocado y las experiencias del pasado que pueden estar alimentándola.
Cooperar con las emociones que nos perturban es inteligente porque señalan qué nos está afectando y cómo podemos compensar una situación que nos ha desestabilizado. Una emoción se puede ir de verdad, cuando se le ha dado un lugar a lo que tienen que decirnos. Negarse a escucharla y creer que desaparecerá es obviamente una ilusión, es como si el cartero te trajera una factura y tú, por miedo a recibirla porque no tienes dinero, no abres la puerta y eliges sistémicamente no ver ni pagar la factura. La carta quedara en tu buzón, puede que se llene de más avisos hasta que llegue el día que llegues a casa y no tengas luz.
Nuestro cuerpo también nos avisa constantemente de todo lo que es importante de atender en nosotros, todo aquello por lo cual debería recibir nuestra atención, muchas veces por miedo a no saber que hay allí o no saber cómo hacerlo, nos negamos a escuchar las señales de nuestras emociones igual que la persona del ejemplo no quería recibir la factura.

¿Qué podemos hacer para reconocer nuestras emociones?
Cada vez que percibas una emoción, una irritación, una pequeña punzada en el pecho, una opresión en el corazón, un rechazo, un sentimiento de abandono, un atisbo de tristeza, una gran ilusión por conseguir algo, párate un momento, escúchate, siente que hay allí, respíralo, dale un espacio, no intentes ocultarlo. Acéptalo, Si lo ocultas o huyes de hacerte consciente, lo que haces es reprimirlo y se queda registrado en tu cuerpo, ese sentimiento no resuelto volverá a surgir una y otra vez cuando se le brinden oportunidades puede que en situaciones distintas o de formas distintas.

Categoría: Terapia Gestalt
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